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22 abr 2017

VEGETACIÓN DE CARACAS - VENEZUELA

      Autor: Johnny Bazzochi


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ÍNTRODUCCIÓN


Con una población de aproximadamente 4 millones de habitantes, Caracas es la capital y ciudad más poblada de Venezuela. Está cerca de la costa (Puerto de La Guaira), pero a una altura de más de 800 metros, lo cual le da un clima muy agradable.
Caracas está ubicada a los pies del Ávila, un conjunto de montañas que es muy apreciado por los caraqueños por su belleza, riqueza en flora y fauna, y por ser un lugar de distracción natural. Está enmarcada totalmente dentro de un valle del sistema de la Cordillera de la Costa venezolana, separada del litoral central a unos 15 km por el Parque Nacional El Ávila.

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CARACAS Y SU VEGETACIÓN

Es imposible hablar de Caracas sin mencionar el Ávila, que además de ser su principal fuente de oxígeno, es su mayor adorno, favorece el clima de la ciudad, ayuda a la orientación de las personas pues se ve al norte desde casi toda Caracas, y es lugar de esparcimiento. Nuestra Capital es un valle relativamente pequeño y bastante irregular, la altitud respecto al nivel del mar varía de un punto a otro de la ciudad entre los 870 y los 1.043 m, con 900 m en su centro histórico. Esto y su rápido crecimiento poblacional han influido notablemente en el desarrollo urbano de la ciudad. El punto más elevado del Distrito Capital, donde se encuentra ubicada la ciudad, es el Pico del Ávila, con 2159 msnm.
Su vegetación es sumamente variada por lo que podemos encontrar diversas formaciones vegetales que son, según la clasificación hecha por Pittier, el bosque xerofítico que se encuentra sólo en la vertiente norte entre el nivel del mar y los 500 m de altitud donde se presentan especies como el cují, el indio desnudo, el cardón y otras especies típicas de zonas secas; el bosque tropófilo, ubicado también en la vertiente norte entre los 500 y los 1500 metros sobre el nivel del mar, siendo las especies más conocidas el copey, el jabillo, el araguaney, el bucare, el caro y el pardillo; la sabana, montaña que se extiende en la vertiente sur hacia Caracas entre los 1000 y los 1600 metros originadas por la regresión del bosque debido a la acción humana, como los incendios y la tala y que a la vista parece una alfombra de plantas herbáceas en la que predominan las gramíneas, con presencia aislada de árboles y arbustos, siendo las especies más corrientes de esta formación el capín melao y el gamelote; la Selva Nublada, la cual se presenta en algunas zonas del Parque en altitudes que van desde los 900 y los 2500 m; en la ladera norte aparece desde los 900 m y en la ladera sur a partir de los 1500 m. Son zonas de mucha humedad con árboles de porte elevado siempre verdes con presencia y variedad de especies de orquídeas, helechos, bromelias, diversos tipos de palmeras y otras especies; y, el Matorral Andino, que se confunde con el páramo andino y que se presenta en los picos de La Silla de Caracas y en la fila Maestra hasta el pico Naiguatá. Allí las distintas especies tales como el incienso, la rosa de El Ávila, el bambucillo y otras, se presentan como arbolitos enanos a consecuencia de la altura que en buena parte de estas zonas altas no pasan de 1 metro de altura.
Todos los años se llevan a cabo diferentes jornadas de siembra o arborización en El Ávila (Waraira Repano), las cuales son patrocinadas por distintos organismos tanto del sector público como del privado. El objetivo de estas es el de preservar al cerro como pulmón vegetal de la ciudad de Caracas.
Durante la estación seca, una especie de niebla cubre la ciudad, que el observador desprevenido confunde con smog. Es en realidad la calina, un conjunto particular de cristales de agua marina que se forma por el efecto combinado del viento y el oleaje, cuyo rápido secamiento la hace suspenderse en el aire. Las abras que permiten el paso de los vientos alisios son responsables de su transporte y permanencia en el valle de Caracas; a pesar de que se convierte en un factor que reduce la visibilidad, no es en realidad un problema de contaminación atmosférica.
La diferenciación topográfica entre espacios de valles y montañas, aunada a la humedad variable, ha incidido en las especies vegetales. La zona de valle presenta matorrales en algunos pocos espacios, debido a la fuerte intervención humana, en tanto que en las zonas de mayor altitud se encuentran paisajes boscosos y puntos vegetacionales con funciones de protección de cuencas.
Además, nuestra ciudad cuenta con numerosos parques, entre ellos uno que conserva la mayor parte de especies naturales como lo es el Jardín Botánico de Caracas, pulmón vegetal de la ciudad, se ubica cerca de Plaza Venezuela, en la entrada Tamanaco de la Universidad Central de Venezuela. La Fundación Instituto Botánico de Venezuela custodia  además Herbario Nacional de Venezuela (VEN), donde actualmente se encuentran depositadas más de 400 mil especímenes botánicos, principalmente nacionales (dicha colección es la referencia para trabajos botánicos y ecológicos más importante en el país). También incluye a la Biblioteca Henri Pittier, siendo su colección bibliográfica la más grande en el tema de la botánica para Venezuela. Está sectorizado en 13 zonas diferentes, de acuerdo con la predominancia de especies que lo componen. Dos de ellas, orquideario y bromeliario, son de acceso restringido al público. El resto está conformado por: jardines hidrofíticos, xerofítico, bosque del paleozoico, palmetum, zingiberales, aráceas, económico, didáctico recreacional, arboretum, bosque tropical y colinas del jardín; es bueno saber que no solo se pueden observar plantas en este jardín sino que además vemos hermosas mariposas, ardillas, perezas, ranas, peces, lagartijas, aves y una amplia lista de animales.
Existe una estrecha relación entre la vegetación el clima y los suelos, ya que para el desarrollo de la vegetación va a prevalecer como factor determinante las condiciones atmosféricas y geográficas.
Además es importante resaltar que de acuerdo al tipo de suelo, y el clima se da una vegetación determinada.

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CONCLUSIÓN
En Venezuela se encuentran comunidades de plantas y animales de tipos muy variados, debido fundamentalmente a las diferencias climáticas. Nuestro país presenta zonas muy bien diferenciadas tanto como por su clima como por la presencia de seres vivos característicos de esas zonas. Los biomas se caracterizan por su aspecto o rasgo. La vegetación contribuye a su observación y a su clasificación. De allí que los estudiosos de esta área conceden a las formas biológicas un gran valor porque le dan fisonomía a la vegetación.
Las formas biológicas se refieren básicamente a la estructura morfológica. Ellas dependen de su adaptación al ambiente donde habitan. Este concepto permite conocer la vegetación como elemento que caracteriza los biomas. Cada bioma tiene sus formas biológicas características. Los árboles, arbustos, trepadoras, parásitos, cañas, hierbas son representantes de las formas biológicas de plantas terrestres y plantas fijas al suelo y las flotantes son representantes de las formas biológicas de plantas acuáticas que se encuentran en la Ciudad Capital. 

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BIBLIOGRAFÍA

Gómez E. Alberto (1995). Geografía General. Fundación Editorial Salesiana. Caracas.

Grupo Editorial Océano (1998). Autodidáctica Océano Color. Volumen 7. Océano. Caracas.




21 abr 2017


El Tigre y el Cangrejo (Tribu Pemón)

Andando de viaje, el tigre se encontró con un cangrejo que jugaba a lanzar sus ojos al mar y hacerlos regresar.
-          ¿Qué haces, hermano? – preguntó el tigre.
-          Aquí – contestó el cangrejo, jugando con mis ojos.
-          ¿Y cómo es ese juego? – volvió a preguntar el tigre Hazlo, yo quiero ver.
-          No mi hermano. Ahora no puede ser, porque un pez muy grande anda allí a la caza
-          Caramba, hermano – respondió el tigre – hazlo por última vez para que yo vea.
Tanto y tanto insistió el tigre, que el cangrejo al fin lo complació.  Se sacó los ojos y los lanzó al mar cantando: "Ojos, mis ojos, hasta el medio del mar, vuelan ya. Sen, sen, sen."
Y enseguida dijo: "Ojos, mis ojos, desde la boca del mar, vuelvan ya. Sen, sen, sen." Y los ojos regresaron.
-          ¡Ahora yo ! - gritó el tigre entusiasmado – Sácame los ojos y lánzalos, igualito que lanzaste los tuyos.
-          No mi hermano - dijo el cangrejo - ahora no puede ser, porque un pez muy grande anda por allí a la caza.  El tigre insistió tanto y tanto que el cangrejo para que lo dejara en paz cantó: "Ojos de mi hermano, hasta el medio de mar, vuelen ya, Sen, sen sen.." Y los ojos del tigre se fueron.                Cuando el tigre se sintió sin ojos, se asustó mucho.  Empezó a dar brincos y a rugir.
             - Mira cangrejo, devuélveme los ojos que me voy a poner bravo.
Pero el cangrejo no le hizo caso.  Entonces, el tigre rabiosísimo decidió llamar él mismo a sus ojos.  Pero nada, los ojos no le obedecieron. El tigre se asustó más aun y volvió a rugir.  Entonces, el cangrejo dijo:
             - Lo que pasa hermano, es que tú eres muy gritón.- Y cantó con voz suave:
"Ojos de mi hermano, desde la boca del mar, vuelvan ya. Sen, sen, sen...”
Ya está aquí tus ojos. Ya están bien, mi hermano – dijo el cangrejo – porque un pez muy grande se los puede tragar. Pero al tigre le gustó mucho lo que vieron sus ojos en el agua.  Y volvió a insistir, para que el cangrejo le mandara sus ojos por última vez al mar.  Por fin, cansado de oír los ruegos del tigre, el cangrejo cantó y los ojos del tigre se fueron.  Pero esta vez ... ¡tam! ... un gran pez se los tragó.  Y cuando el cangrejo llamó al regreso a los ojos del tigre, los ojos no regresaron, El tigre con su voz más dulce, también cantó la canción.  Pero los ojos no regresaron.  Entonces, el tigre rugió y brincó dando manotazos para agarrar al cangrejo.  Y el cangrejo, viendo que el tigre estaba tan bravo, se desapareció en el mar.
Allí se quedó el tigre, solo, asustado y sin ver absolutamente nada.  No podía correr, no podía cazar, no podía comer.  Ya se iba a morir de hambre, cuando apareció el rey Zamuro y le preguntó cómo se encontraba.
             - No me encuentro nada bien - gimió el tigre . Aquí estoy, ciego y hambriento, porque el cangrejo mandó mis ojos lejos, hasta el medio de¡ mar y nunca más regresaron.
             - Caramba hermano, de verdad que estás bien mal..
-       Ayúdame, rey Zamuro - suplicó el tigre - Y después yo mataré dantas para ti.
-       Está bien espérame..... Y el rey Zamuro se fue.  Buscó pasta del árbol curí y la puso a derretir al fuego, revolviendo y revolviendo.  Rápidamente le vació la pasta en los ojos.  El tigre no sintió nada, pero cuando se enderezó ¡Ay esa quemazón! Y empezó a saltar y rugir otra vez.
-       ¿Y qué te pasa ahora ¿ - preguntó el rey Zamuro fastidiado.
-       Es que los ojos me arden - se quejó el tigre.
-       Lo que tienes que hacer es abrirlos, hermano.
El tigre abrió los ojos y se le veían amarillos y brillantes.
-       Bueno, pues ahora vete a matar danta para mi comida - ordenó el rey Zamuro.

Y el tigre viendo todo claro, con sus ojos nuevos, se fue de caza y le consiguió una danta al rey Zamuro.