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30 mar 2020

Nadarín (Leo Lionni)

Una feliz bandada de pececitos vivía en un rincón cualquiera del mar.
Todos eran rojos. Sólo uno de ellos era tan negro como la concha de un mejillón. Nadaba más rápido que sus hermanos y hermanas. Se llamaba Nadarín. Un mal día, un raudo atún, fiero y muy hambriento, llegó como una flecha a través de las olas. De un golpe, se engulló a todos los pececitos rojos. Únicamente Nadarín escapó. Nadó, alejándose en el mundo húmedo y profundo. Estaba asustado, solo y muy triste. Pero el mar estaba lleno de maravillosas criaturas, y mientras nadaba de asombro en asombro Nadarín volvió a ser feliz. Vio una medusa de gelatina arco-iris, una langosta dando vueltas como un molino, extraños peces arrastrados por un hilo invisible, un bosque de algas que crecía en rocas de azúcar, una anguila con la cola tan lejos, que casi se olvidaba... y anémonas de mar, como palmeras de carmín, meciéndose en el viento... Entonces, oculto en la sombra de rocas y de hierbas, vio una bandada de pececitos, justo iguales que él.
"¡Adelante, vamos a nadar, jugar y VER cosas!", dijo alegremente.
“No podemos", dijo un pececito rojo. “El gran pez nos comería a todos".
“Pero no hay que quedarse ahí siempre", dijo Nadarín. “Hemos de pensar algo".
Nadarín pensó, pensó y pensó... entonces, de repente, dijo: "¡Ya lo tengo!, vamos a nadar todos muy juntos, como el mayor pez del mar."
Les enseñó a nadar muy apretados, cada uno en su puesto. Y cuando aprendieron a nadar como si fueran un pez gigante dijo: " Yo seré el ojo".
Y así nadaron en el agua fresca de la mañana y en el sol del mediodía, ahuyentando al gran pez.
Tras sufrir varias desventuras Nadarín aprendió que no debemos huir ante los problemas y ayudó a pececitos pequeños como él a no tener miedo.


22 mar 2020

HEY TÚ - Recuerda:


VOLVIMOS, PERO ANTES DEBES LEER SOBRE:

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"EL REY MOCHO" (Carmen Berenguer)

En un pequeño pueblo vivía un rey a quien le faltaba una oreja. Pero nadie lo sabía porque siempre tenía puesta su larga peluca de rizos negros. La única persona que conocía su secreto era el viejo barbero de palacio que debía cortarle el cabello una vez al mes. Entonces, se encerraba con él en la torre más alta del castillo.
Un día el viejo barbero se enfermó. Dos semanas después murió y el rey no tenía quien le cortara el cabello. Pasaron dos, tres días; dos, tres semanas, y ya las greñas comenzaban a asomar por debajo de la peluca.
El rey comprendió, entonces, que debía buscar un nuevo barbero. Bajó a la plaza en día de mercado y pegó un cartel en el tarantín donde vendían los mangos más sabrosos. Y el cartel decía: EL REY BUSCA BARBERO JOVEN, HÁBIL Y DISCRETO.
Esa noche llegó al palacio un joven barbero. Y cuando comenzó a cortar el pelo, descubrió que el rey era mocho de una oreja.
-Si lo cuentas,-dijo el rey con mucha seriedad-, te mando a matar.
El nuevo barbero salió del palacio con ese gran secreto. “El rey es mocho” pensaba, “…y no puedo decírselo a nadie. Es un secreto entre el rey y yo”. Pero no podía dejar de pensar en el secreto y tenía ganas de contárselo a todos sus amigos. Cuando sintió que el secreto ya iba a estallarle por dentro, corrió a la montaña y abrió un hueco en la tierra. Metió la cabeza y gritó durísimo: ¡EL REY ES MOCHO! Tapó el hueco con tierra y así enterró el secreto. Por fin se sintió tranquilo y bajó al pueblo.
Pasó el tiempo y en ese lugar creció una linda mata de caña. Un muchacho que cuidaba cabras pasó por allí y cortó una caña para hacerse una flauta. Cuando estuvo lista la sopló y la flauta cantó:
El rey es mocho no tiene oreja por eso usa peluca vieja.
El muchacho estaba feliz con esta flauta que cantaba con solo soplarla. Cortó varias cañas, preparó otras flautas y bajó al pueblo a venderlas. Cada flauta al soplarla cantaba: El rey es mocho no tiene oreja por eso usa peluca vieja.
Y todo el pueblo se enteró de que al rey le faltaba una oreja.El rey se puso muy muy rojo y muy muy bravo.
Subió a la torre del castillo y se encerró largo rato. Pensó, pensó, pensó...
Luego bajó, se quitó la peluca y dijo:
-La verdad es que las pelucas dan mucho calor.

Y solo se la volvió a poner en carnaval.